PasiónAjedrez: Nuestro homenajeado de fin de mes: Prof Boanerges Navarro. 1933-2009.

lunes, marzo 5

Nuestro homenajeado de fin de mes: Prof Boanerges Navarro. 1933-2009.

Boanerges Navarro nació el 30 de setiembre de 1933 en el cantón de Alfaro Ruiz, Zarcero, Alajuela. Siendo el mayor de 7 hermanos hijo de un humilde agricultor Juan Rafael Navarro y una educadora ejemplar Adela López.  Creció dentro de su humilde hogar con limitaciones dando el ejemplo a sus hermanos de trabajo y la importancia de la educación.

Luego de terminar sus estudios secundarios con grandes sacrificios, Boanerges inició su vida de servicio como educador en un pequeño pueblo en Guanacaste, donde conoció a quien fuera su esposa por 47 años María Elena Sequeira.

Junto con María Elena procrearon 4 hijas, Giselle, Maribel, Ileana y Adela.  Residieron en Santiago de Puriscal hasta 1990 cuando se mudaron a San Vicente de Moravia.

En sus 25 años como educador en varias regiones de Puriscal, Boanerges se destacó por ser un maestro comprometido con la educación de sus alumnos y en aquel tiempo en esas zonas rurales también fue considerado un amigo de la comunidad. Muchos de sus alumnos aún lo recuerdan con mucho cariño.

Entre los varios pasatiempos que Boanerges empezó a desarrollar después de retirarse como educador está el Ajedrez.  A pesar de aprender este hermoso deporte a edad adulta se comprometió intensamente, como con la mayor parte de sus proyectos de vida, buscó ajedrecistas con experiencia de quienes aprender y rápidamente se convirtió en un ajedrecista de corazón.

Como buen educador decidió empezar a enseñar el deporte a amigos y familiares; entre ellos a su hija menor.  Adela se destacó como una gran promesa del ajedrez, logrando ganar varios campeonatos entre ellos, Juegos Estudiantiles, Juegos Nacionales y un Subcampeonato a nivel nacional.  Entre otros logros representó a nuestro país en varios eventos internacionales.

Boanerges siempre continuó estudiando ajedrez y enseñando todo ese conocimiento a la gente a su alrededor, especialmente a los niños y jóvenes.  El creía firmemente en sus grandes beneficios, en lo maravilloso de ese deporte ciencia como él mismo lo afirmara. Desinteresadamente impartió clases desde su casa y en las escuelas en Moravia que fue su residencia durante muchos años.

La pasión de Boanerges por el ajedrez se comparó con su pasión por la enseñanza.  Aún en sus últimos días de vida, su mayor consuelo fue jugar una “partidita” como las llamaba él.  Ciertamente en el cielo donde está debe estar disfrutando de los frutos  que sólo un ser humano como él puede cosechar.

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